Buscar
  • Victor GP

Norte de Argentina: Salta, Ruta 40 y zona de vinos

Actualizado: 23 de may de 2019


Abadono la gran ciudad para ir a lo que me gusta, los sitios pequeños y con naturaleza. Tomo un vuelo de Buenos Aires a Salta, la capital del norte, una ciudad de unos 550000 habitantes y donde todo lo que había visto de Argentina ya cambia. Aquí hay una cultura muy auténtica y empieza una de las rutas de mochileros más populares.


Hablaré sólamente de mis aventuras en la región de Salta, y dejaré para el siguiente post mis aventuras por Jujuy, algo más al norte.


Salta: momias y sus peñas


Salta es una ciudad colonial, con un centro similar al de cualquier ciudad colonial, es decir, una plaza cuadrada y casas antiguas alrededor. El pueblo en si no tiene mucho aparte de la subida a un cerro donde se ve toda la ciudad, las peñas y el museo arquelógico de alta montaña.


El museo arqueológico de alta montaña

En este museo se encuentra la momia mejor preservada del mundo

Merece la pena verlo, porque ahí se encuentra la momia mejor preservada del mundo, y ahí mismo la puedes ver, desde cerca, dentro de un recinto cilíndrico de cristal, y la historia que la envuelve es sorprendente.

Hace unos años, unos expertos alpinistas decidieron hacer cumbre por primera vez al pico Llullaillaco, cuando llegaron a la cima a 6739 metros se encontraron restos incas, y entre ellos, 3 niños enterrados que posiblemente fueron ofrenda para los dioses, estos permanecian momificados y días después, una expedición arqueológica subió alli y los rescató, a día de hoy se conservan en perfecto estado y el más completo de ellos se puede ver en este museo.

Lo mas increíble es que los incas, hace tantos años atras, sin ningun tipo de tecnología ni la ropa de alta calidad que llevan los alpinistas ahora, ya habían llegado alli y no solo para subir y bajar, si no para construir algo e incluso hacer ofrendas a los dioses. No me explico como pudieron hacerlo.



Peñas

Las peñas sin lugar a duda son una de las cosas que más me sorprendió de Salta.

Llegué al hostel Prisamata, que por cierto, super recomendado, posiblemente el mejor hostel en el que he estado hasta ahora, nada más llegar conocí un grupo de gente que iba a ir a una peña, yo ni sabía que era eso pero me apunté.

Salta tiene muchas peñas, es un lugar relativamente turístico y hay una calle llena de ellas, pero desde aquí recomiendo no ir a ninguna de esas, porque no son reales y están hechas para turistas, en vez de eso, hay que ir a una local, donde la misma casgente del pueblo va, se llama Casona del Molino.

Las peñas son restaurants con música, en las turísticas hay un escenario y un grupo canta música folklórica como si fuera un concierto, pero en esta peña mas local, no hay un grupo, la misma gente que esta ahí cenando, de repente, cuando a ellos les apetece se arrancan a cantar canciones, y el que quiere les sigue, me recordó un poco a Andalucía y su flamenco, además el precio de la cena es mucho más barato. Mientras cenábamos, alguna persona iba cantando, con su guitarra y algunos les seguían con tambores que llevaban. Cuando llegaron las 12 de la noche, la cosa cambió, empezó a entrar gente joven y los mayores se fueron, y la peña, en la que habría unas 300 personas, en diferentes salas, todos se ponían a cantar, mientras tocaban la guitarra, el tambor e inluso a veces el violín. Y todos tenían unas voces potentens, y a la vez, todos mascaban hoja de coca y bebían vino de la zona. Así, sin parar ni un segundo de cantar, hasta las 5am.


Mejor ver el vídeo para entender de lo que hablo.


Ruta 40, vino de Cafayate y un ovnipuerto.


En Salta decidi alquilar un coche para visitar lo de alrededor. La carretera de Cafayate a Salta tiene varias cosas que ver, es muy transitada y hay muchos buses, o si no, haciendo dedo es muy fácil que te cojan. Pero yo quería visitar la ruta 40 y para eso tuve que alquilar el coche.


Mi Ferrari en por la Ruta 40

La ruta 40 es la carretera nacional más alta de los andes y llega hasta la Quiaca, el pueblo de la frontera con Bolivia. El camino es ripio (tierra sin asfaltar) y se puede llegar hasta los 5000 metros de altura.


Desde Salta tome la ruta 33 para llegar a Cachi, ya en la ruta 40, subiendo por la empinada Cuesta del Obispo, por suerte con carretera asfaltada, ahí hablé con un campesino que me pidió unos pesos, y yo felizmente se los di, el hombre supersimpático hablaba una mezcla de español y otro idioma, yo casi no le entendía. Antes de llegar a Cachi tome un desvío hacia La Poma, el punto más alto de la ruta 40, no llegué hasta allí, solamente llegué al Puente del Diablo, que es un cañon donde el agua forma una caverna, y yendo con un guía, puedes meterte dentro usando un traje de neopreno, como no tenía guía, no pude. El camino para llegar alli es muy árido con piedras rojizas, muy parecido a Arizona o al Gran Cañon del Colorado.




Llegué a Cachi, un pueblecito en las montañas, bonito y moderno, y que tiene un ovnipuerto. Si, es un puerto para ovnis, los lugareños dicen que aterrizan ovnis de vez en cuando, aunque cuando lo estaba buscando y pregunté a un pastor, me dijo que hacía tiempo que no veía venir ningún ovni. La historia real es que hace muchos años, un suizo un poco loco llegó ahí y decidió comprar ese terreno y construir el ovnipuerto, porque creía que así vendrían. Habrán aterrizado alguna vez? Como dice Iker Jimenez, la verdad esta ahí fuera...


Ovnipuerto de Cachi

De Cachi ya continué dirección Cafayate por la ruta 40, camino árido, ripio y con paisajes increíbles. Quebradas que crean formaciones rocosas espectaculares, como tenía tiempo de sobra decidí hacer una caminata corta por una de ellas, pero hacía demasiado calor y no duré mucho. Un poco más adelante llegué a un pueblo llamado Angastaco, es tan árido que el único color aparte de los edificios, era blanco, blanco de la arena blanquísima donde no crece absolutamente nada. Ahí fui a comer al bar del pueblo, cuando llegué, me di cuenta que era domingo y todos los lugareños estaban juntos comiendo, y ahi me metí, siendo el ínico turista y me comí una milanesa de ternera muy rica.



Continué hacia Cafayate y ya empecé a ver bodegas, una de las primeras que vi, aun en Angastaco, en medio de la nada y ya en zona menos árida, paré a visitarla y ahí hice una mini cata de sus vinos, la cata era gratuita y acabé comprando una botella del mejor vino que tenían, un malbec, por 250 pesos, unos 5 euros. Me bebi esa botella unos días después en un hostel en Tilcara y resultó ser el mejor vino que he probado en Argentina, estaba muy muy bueno. Cuando llegué a Cafayate, antes de que cerraran fui a hacer otra cata a la bodega Porvenir, que tenía fama de tener vinos buenos, ahí probé 6 vinos, que si, estaban buenos pero no me sorprendieron, aunque la visita a la bodega fue interesante.


Cafayate: Cascadas del Río Colorado y Garganta del Diablo


Al día siguiente en Cafatate, fui a ver las cascadas del Río Colorado. Realmente merece la peña visitar esto.

Cuando llegué me encontré que había un parking de pago y unos guías me decían que había que ir con guía obligatoriamente y pagar 500 pesos, yo rápidamente vi que me querian engañar y les dije que yo no iba a pagar y que iría solo, me dijeron que era un camino difícil, no les hice caso y después de discutir un poco, entré solo. El guía me dijo que me vigilaría por si me perdóa, le dije que hiciera lo que quisiera.


Empecé a caminar y el camino, aunque no muy marcado, era sencillo, todo por un valle, siguiendo un río, lleno de cascadas pequeñas, era un camino divertido porque había que saltar el río y escalar piedras, hasta que llegué a un punto que había una pared prácticamente vertical y no tenía ni idea de por donde ir. El guía que venía detrás con otros turistas me vio y me indicó, le di las gracias y seguí hacia adelante, otra vez llegué a un punto que era un arriesgado pasar, había que escalar por una roca muy inclinada y que tenía una caída de unos 8 metros encima de una cascada... no me atreví a hacer eso solo, y volvió a aparecer el guía y me volvió a ayudar. En ese momento ya asumí que debía ir con él y pagarle los 500 pesos... si que el camino es dificil, de hecho, esos pasos tan arriesgados, en Europa o USA estarían prohibidísimos al turismo, peeeero esto es latino america y por eso me gusta tanto! Seguí con el guía y el camino aún se complicó más, hubo zonas que me tenía que subir encima suyo para poder escalar ciertos pasos. En definitiva, una caminata muy muy divertida y muy bonita con unas 8 cascadas preciosas.


Por la tarde, como tenía mi coche decidí ir a ver la Garganta del Diablo, una grieta gigante en una piedra roja en direccion Salta, es espectacular, el vídeo y las fotos lo dicen todo. De camino, otra quebrada más con un paisaje de dos colores, rojo y verde, rojo de la zona super árida'arcillosa y verde de los árboles que crecen en el valle por el que va un río, un contraste interesante.


Quebrada entre Cafayate y Salta

Garganta del Diablo entre Cafayate y Salta

Al volver de la Garganta del Diablo, como iba solo, encontré a 4 personas haciendo dedo, 3 chicas y un chico, paré y se montaron y resultó que los 4 eran españoles!! Qué coincidencia!! Los llevé a Cafayate y esa noche, junto a otras personas que conocí en mi hostal, cenamos todos juntos en un restaurante y tomamos unas cervezas después.


Regreso a Salta: el anfiteatro y el dique Cabra Corral

Llevé a 4 personas que conocé en mi hostel, a dos chicas las dejé en la Garganta del Diablo, y con las otras dos, visitamos el Anfiteatro, otra grieta enorme que forma una especie de anfiteatro grandísimo y hecho de forma natural.


Continuamos y queríamos visitar el dique Cabra Corral, una de las chicas quería llegar a Salta cuanto antes y la dejé en un pueblo donde podía tomar un bus, así que continue hasta el dique con una amiga italiana. El dique contiene un pantano gigante y todo alrededor es verde de bosque frondoso, es espectacular que minutos antes estábamos en una zona super árida y al rato en algo tan húmedo y verde, parecia que habíamos viajado a otro país.

Después de visitar el dique, continuamos hasta Salta.